La consultora CB Global Data midió durante la última semana de marzo la imagen de los 72 integrantes de la Cámara Alta a nivel nacional y el cuadro que emerge es revelador: la enorme mayoría acumula más imagen negativa que positiva, y los peronistas de mayor exposición lideran el pelotón de los peor evaluados.
Los mejores posicionados del ranking son figuras con bajo perfil mediático y alto desconocimiento, lo que relativiza —pero no anula— su lugar en la tabla.
En el primer puesto aparece Carolina Moisés, senadora por Jujuy, con un diferencial de -2,8 puntos entre imagen positiva (8%) y negativa (10,8%), seguida por María Florencia López, de La Rioja, con -3,5%. El tercero es Francisco Paoltroni, senador por Formosa, con -4,5%, uno de los pocos referenciados en el espacio libertario con presencia en la Cámara Alta.
Lo que une a estos tres legisladores es que más del 57% de los encuestados no los conoce, lo que achica el diferencial pero también limita su capital político real.
El caso de Moisés tiene, sin embargo, un matiz que lo distingue del resto. La senadora jujeña, que entró a la cámara con lista peronista y que ha expresado posiciones críticas hacia la conducción kirchnerista del bloque, votando incluso a favor de distintas iniciativas de Milei, tiene en su baja imagen negativa una fortaleza genuina más que un efecto del desconocimiento. En ese contexto, su primer lugar en el ranking no es un dato menor de cara a la reconfiguración del peronismo no kirchnerista.
En el otro extremo del listado el panorama es contundente. Carmen Álvarez Rivero, senadora por Córdoba, cierra el ranking con el peor diferencial: -30,7%. La siguen Juliana Di Tullio, por la provincia de Buenos Aires, con -30,1%, y Alicia Kirchner, por Santa Cruz, con -28,8%.
Los tres nombres tienen en común una alta exposición pública, historias ligadas al kirchnerismo y una imagen negativa que supera ampliamente a la positiva. Di Tullio, en particular, acumula un 40% de imagen negativa con un 50,1% de ciudadanos que la ubican, lo que convierte su diferencial en una marca difícil de revertir.
JEl sondeo, realizado sobre 2.015 casos con un error muestral de +/- 2,2% y nivel de confianza del 95%, también arroja una lectura transversal a todo el cuerpo: el desconocimiento es masivo.
La senadora con mayor nivel de Ns/Nc es Romina Almeida, de Entre Ríos, con 91,3% de respuestas en blanco. Este dato ilustra una realidad que excede a los individuos: el Senado como institución tiene una visibilidad muy baja entre la ciudadanía, y eso complica tanto la construcción de imagen positiva como el armado político de cara al año electoral.
Nombres como Luis Juez (puesto 6, con 38,4% de imagen positiva pero 43,2% de negativa) o Patricia Bullrich (puesto 9, con 46,2% positiva y 52% negativa) confirman que los senadores más conocidos son también los más polarizantes.
La figura de Bullrich es especialmente llamativa: con apenas 1,8% de Ns/Nc —el nivel de reconocimiento más alto del listado—, acumula un diferencial negativo de -5,8 puntos que habla de un piso de imagen positiva sólido pero también de una imagen negativa difícil de contener.
Con las elecciones legislativas de 2027 todavía en el horizonte pero cada vez más presentes en el cálculo político, estos números son el punto de partida de una carrera que recién empieza.
Para más información: visite https://cbglobaldata.com/mayo-2026-ranking-cb-de-senadores-nacionales/
